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Summum Supremum Santuarium

 

 

Summum

La casa del peregrino y la entrada al Summum

«En ese año de 1952 escribió también el Maestro su libro «Medicina Oculta y Magia Práctica». Para ello le tocó subir a vivir a la Sierra Nevada de Santa Marta y allá, además, fundó el Súmmum Supremum Santuarium Gnosticum (S.S.S.G.) de la Sierra Nevada de Santa Marta. Para el efecto, le presenté a don Marcos Hortua, viejo colaborador mío, y a su hermano Elías; ellos le hicieron invitación al Maestro para que conociera aquellas tierras vírgenes de espesas montañas, con ríos y quebradas abundantes de agua. El Maestro subió con ellos a mediados del año de 1952. Allá conoció otros vecinos de los Hortua: a don Pedro López Lindo y a su hermano Celestino y sus familias; a los hermanos Demetrio, Joaquín e Ignacio Amorteguí Valbuena y sus familias; a los amigos Epifanio Beltrán y familia, Carlos Jiménez y familia, Julio Martínez, Filadelfo Novoa, Casimiro Güete y otros que de momento se escapan a mi memoria. Pero con todas estas personas trató al regreso a la Sierra, ya que de momento solo había subido atendiendo una invitación de Marcos Hortua. Regresó el Maestro a Ciénaga y me habló de sus planes de fundar un Templo subterráneo, de acuerdo con las órdenes de la Logia Blanca.

 

En los primeros días del mes de agosto regresó a aquellos bellos parajes, con un clima estable de 24 grados, y reunió a las familias de la región. Cuando el Maestro subió nuevamente a la Sierra, ya los amigos le habían construido una pequeña choza campesina compuesta de dos habitaciones, cuarto y sala comedor. Al llegar allá, le construyeron una cocina pequeña y la primera Casa del Peregrino, de unos diez metros de largo por 4 de ancho, bancos para las conferencias y una choza redonda para meditación, de unos 2 metros de diámetro. Allí estableció un altar y lo llamó Sanctum de meditación.

 

El trabajo fue intenso con los hermanos de la región que le prestaron apoyo; al par que se hacían aquellas innovaciones, subió a la montaña, escogió el sitio o lugar donde se construiría el Templo. Entró de inmediato en actividad. A mí me tocaba enviar algunas provisiones y obtener la pólvora y dinamita para las excavaciones, envío de picas, palas, y barras para perforar las rocas. En el mes de noviembre de ese mismo año de 1952, cuando subí, fui sorprendido con el gigantesco esfuerzo realizado. El Maestro había diseñado un túnel que comenzaba con un salón de conferencias, una capilla para ceremonias, y para el mes de Diciembre nos congregábamos allí unas 40 personas. Se celebraron los Ritos Navideños y se leyó el «Primer Mensaje de Navidad», el cual me fue entregado principio de diciembre y saqué unos 500 ejemplares para la información del grupo de la Nevada y del resto de Colombia. Al par que esto sucedía en la montaña, a Ciénaga, oficinas de Julio Medina V., llegaban cientos de cartas adhiriéndose a la Sabiduría Gnóstica. Esas cartas traían, unas, grandes alabanzas, y otras las mas perversas ofensas, tanto para el Maestro como para mi humilde persona».

 

V.M. Gargha Kuichines en su libro:

Anécdotas e historia de la gnosis

Capitulo VI

 

 

 

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«Cuando se construía el Templo bajo tierra, operamos primero en un saloncito de 4 metros de largo por 3 de ancho; cabíamos muy pocos estudiantes y el altar ocupaba metro y medio para ritualizar. El Maestro Aun Weor ordenó ampliar el salón, y cuando el salón llegó a 5 metros de largo por 4 de ancho, casi se viene abajo debido a los cientos de toneladas de tierra y árboles que tenía encima; los hermanos, ante el peligro inminente de hundimiento, ponían tablones para sostener el techo y para sostener los tablones ponían vigas de madera fuertes, pero era tanto peso que las vigas que sostenían en forma improvisada el techo se hendían por la mitad e igual cosa los tablones. Ellos llamaron al Maestro Aun Weor para conjurar el mal; el Maestro concurrió, se metió en medio de aquel peligro y aceleró el trabajo para evitar que el techo se derrumbara. Él pedía a KITICHI, Dios de la Tierra, para trabajar con los gnomos y pigmeos, elementales de la tierra; invocaba a la Bendita Diosa Madre del Mundo, Madre Naturaleza, y el techo amenazaba venirse a tierra. Yo acababa de llegar muy cansado porque el recorrido para el ascenso lo hacíamos a pie, 9 horas de ascenso; los hermanos me comunicaron: "Maestro Medina, ayúdenos a sacar al Maestro del Templo que se está hundiendo y lo va a aplastar". Me fui con ellos y al ver al Maestro en peligro de muerte, también me introduje al Templo y con él hice peticiones a los Dioses Elementales; los hermanos cortaban árboles gruesos, los cuales arrastraban desde la montaña, los ponían de refuerzo y estos se abrían de par en par. Fue una lucha tremenda porque el Maestro no salía de aquel peligro y yo no quería dejarlo solo y esto aumentaba el desespero de los hermanos al pensar que iban a perder a sus dos Maestros. De pronto el Maestro dio un "Alto". Todos paramos nuestros trabajos y salimos con él; el techo no siguió derrumbándose y nos comunicó "La orden es tumbar la montaña que hay encima del Templo, después sacar la tierra a pico y pala y más tarde armar en concreto el techo en forma de bóveda y luego cubrirlo nuevamente con la tierra sacada y sembrar arbustos pequeños sobre el techo".

 

Esta obra llevó meses de trabajo, pero se logró.

 

Cuando se llegó el tiempo de cubrir el techo del Templo, recurrí a un amigo Arquitecto y constructor de experiencia en el ramo para que me hiciera el proyecto. Mi amigo demoró en la entrega de los planos y proyecto y en vista de la demora uno de los hermanos del templo pidió a los Maestros de la Logia Blanca ser dirigido internamente por ellos; se trató del hermano Ignacio Amorteguí Valbuena, Abad del Templo y Arzobispo primado de Colombia, ya fallecido. Y los Maestros le mostraron en visión de Dios cómo debía hacer el techo: 14 metros de largo por 6 de ancho, y el proyecto resultó igual al proyecto que hizo el Arquitecto amigo, la única diferencia consistía en que en el croquis del Arquitecto las varillas de enchufe en las paredes tenían en la punta un semicírculo para pasar otra varilla de una pulgada por entre todas ellas darle seguridad al techo. Al preguntarle al hermano Ignacio sobre el sistema de que las varillas eran rectas y entraban en las paredes, me contestó: "Primero tenemos costo, y segundo la seguridad del nuestro está en los cientos de toneladas que lleva encima el techo, así no lo levanta nada jamás"»

 

V.M. Gargha Kuichines en su libro:

Anécdotas e historia de la gnosis

Capítulo IX

 

 

 

«Uno de los más trascendentales acontecimientos que se verificó en el S.S.S. fue el Advenimiento de Samael, hecho ocurrido el día 27 de Octubre de 1954, nueve años antes de la entrada de Acuario, Era que comenzó exactamente el día 4 de Febrero de 1962 a las 2 de la tarde, y que se inició con un eclipse de Luna.

 

A las dos de la tarde del día 27 de Octubre de 1954 nos reunimos con Aun Weor, los hermanos del Templo y 11 Maestros de Misterios Menores y Mayores, entre los cuales recordamos los siguientes: Aun Weor, Gargha Kuichines, Johani, Paconder, Sum Sum Dum, Sanfragarata, Pavoni, Andrés, Litelantes, Kefren, Mom, Zankario Correnza y Tarom. El Maestro Aun Weor fue acostado sobre una mesa dura, se hizo una gran cadena alrededor de él y al poco tiempo tanto el Maestro Aun Weor como los que lo defendíamos, comenzamos a recibir ataques de todo orden. El Iniciado de mayor grado era Johani (Juan de Patmos). Cuando los ataques recrudecieron, Johani dio orden a los Maestros presentes de esgrimir las espadas y así lo hicimos. La ceremonia duró 4 horas y en el transcurso de ella el Maestro Aun Weor quedó muerto; esto nos llenó de terror a todos los que presenciamos la ceremonia. Asistieron los Maestros de la Blanca Hermandad, Samael impartió órdenes, gran tensión nerviosa nos sacudía a todos, las fuerzas tenebrosas cubrieron con vendas negras a varios miembros de la cadena, para que no pudieran ver ni traer recuerdos. Al fin, después de 4 horas de luchas, se movió el cuerpo del Maestro y se obtuvo el Advenimiento de Samael. Gran alegría sentimos todos y simultáneamente gritamos "¡Triunfamos!, ¡Triunfamos!". Música inefable se oía en los mundos internos, alegres campanas anunciaban el Advenimiento.

 

Cuando el Maestro despertó, preguntó: "¿Dónde me encuentro?" y luego dijo "Me siento doble, ¿Qué me sucedió?", y se tentaba la cabeza. Desde ese mismo día notamos mayor lucidez en sus ideas y conceptos. Algo grandioso había sucedido en todo su Ser. Por ello hoy celebramos con gran regocijo esta magna fecha, 27 de octubre, para que los pueblos de la Tierra recuerden la fecha del Advenimiento del Nuevo Redentor del Quinto Ángel del Apocalipsis, del Avatara de Acuario».

 

V.M. Gargha Kuichines en su libro:

Anécdotas e historia de gnosis

Capitulo IX

 

 

 

Samael en el SSS

 

V.M. Samael Aun Weor

 

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V.M. Johani – Juan de Patmos

 

 

Samael

V.M. Samael Aun Weor

 

Julio Medina

V.M. Gargha Kuichines

 

Litelantes

V.M. Litelantes

 

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V.M. Johani

 

 

Zankario

V.M. Zankario Correnza

 

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Joaquín Amorteguí V.

 

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Filadelfo Novoa Novoa

 

 

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V.M. Johani y algunos hermanos del S.S.S.

 

 

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V.M. Samael Aun Weor y algunos hermanos en la Sierra

 

 

SAW en la Sierra

V.M. Samael Aun Weor en la Sierra Nevada

Imagen enviada por el Hno. Dorismel Díaz

 

 

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